EL PROBLEMA DE LAS FUENTES
La existencia de Libertalia es discutida, ya que toda su historia se conoce de una única fuente: es uno de los episodios del libro "General History of the Robberies and Murders of the most notorious Pyrates" ("Historia general de los robos y asesinatos de los más notorios piratas") del capitán Charles Johnson, publicado en Londres en 1728. Se piensa que Johnson es en realidad un nom de plume del escritor inglés Daniel Defoe (1661-1731), autor de "Robinson Crusoe" y "El capitán Singleton".
A favor de considerarlo una historia ficticia tenemos el planteo de que la historia de Libertalia es un ejemplo de literatura utópica, al estilo de la "Atlántida" de Platón en "Timeo y Critias" o de la "Utopía" de Tomas Moro. Libertalia sería, según esta visión, un ejercicio de propaganda del ala radical de los Whigs, un partido político inglés del siglo XVIII. La historia sería un ataque a los fundamentos ideológicos de la sociedad de su tiempo: la religión, el dinero, la guerra. Esto explicaría que Defoe empleara un seudónimo, así como la ausencia de referencias en obra alguna de la época.
En apoyo del carácter verídico de la historia tenemos que la credibilidad general del libro se da por sentada: resulta por demás extraño, entonces, que haya un capítulo ficticio en medio de historias reales.
El libro de Johnson fue publicado unos pocos años después de los eventos que afirma registrar. La historia fue considerada en su época como verídica, y lo fue porque era verosímil. Habían existido piratas con ideas radicales y libertarias, y hubo establecimientos piratas en Madagascar. Tal vez la historia de Libertalia sea una novelización con sólidas bases reales, como la historia de Robin Hood.
En cualquier caso, la historia de Libertalia es expresión de las tradiciones, prácticas y sueños del proletariado atlántico a fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Esto merece un comentario antes de seguir adelante con la historia.
CIERTAS PRÁCTICAS DE LOS PIRATAS DE LA ÉPOCA
EL MANDO: Los capitanes piratas eran elegidos por voto universal de la tripulación, y podían ser destituidos en cualquier momento. A diferencia de nuestros mandatarios de hoy en día, no tenían privilegios, ni siquiera en cuanto al reparto del botín. El cargo de capitán sólo confería el derecho de mando en el fragor de una batalla; todas las otras decisiones se tomaban por votación.
LA ESCLAVITUD Y EL RACISMO: Si bien no se puede generalizar, puede decirse que entre los piratas era normal que se tratara a un africano o sus descendientes como a una persona como cualquier otra, algo que fuera del ámbito de la piratería era extraordinario. Los bucaneros juzgaban a los africanos en base a su capacidad, más que por su raza. En general puede afirmarse que la piratería era la única chance de libertad para un esclavo fugitivo en los siglos XVII y XVIII (bien que a un riesgo elevado). La misma situación se planteaba con los nativos americanos.
EL SEXO: Hubo capitanas piratas, que se desempeñaron en un pie de absoluta igualdad con sus compañeros masculinos. Los dos casos más célebres (de ningún modo los únicos) son los de Mary Read y la irlandesa Anne Bonney. Contra lo que algún prejuicioso pueda pensar, parece que eran muy bonitas, a juzgar por los testimonios de la época. Ambas terminaron sus días en un patíbulo.
Un signo muy significativo es que ninguna regla fijada por los piratas prohibía o castigaba la homosexualidad, al contrario de los reglamentos de las marinas nacionales o mercantes. Los piratas no parecían compartir la salvaje homofobia de la Europa de la época (y de otras tierras más cercanas en tiempos más recientes). Algunos de los primeros bucaneros vivían en una suerte de unión conocida como "matelotage" (de la palabra francesa para 'marinero', y posible origen del vocablo inglés 'mate', compañero). Quienes se ligaban por medio de esta institución tenían sus posesiones en común, y las heredaban en caso de fallecimiento del otro compañero. El "matelotage" incluso permitía compartir la esposa.
EL ALCOHOL: En algunas tripulaciones el alcohol era libre: uno de los principales atractivos de enrolarse en una tripulación pirata. A veces con las malas consecuencias previsibles: en una ocasión, un grupo de piratas tardó tres días en capturar un barco porque nunca había suficientes hombres sobrios a disposición.
MÚSICA: Los piratas eran renombrados por su amor a la música (ninguna celebración estaba completa sin ella) y a menudo contrataban músicos por la duración de un viaje. Las canciones marineras de la época demuestran una fuerte influencia africana: otro signo de la falta de prejuicios raciales en los barcos filibusteros.
LA HISTORIA DE LIBERTALIA: MISSON Y CARACCIOLI
Hay que decir que no fue la única moción del fraile italiano que fue aceptada. Los tripulantes del Victoire colectivizaron la riqueza del barco, decidiendo que "todo debería ponerse en común". Las decisiones se dejaron "al Voto de toda la Compañía". El código de conducta redactado por los líderes Misson y Caraccioli establecía el trato humanitario a los prisioneros, la prohibición de emborracharse o de blasfemar y el respeto a las mujeres. Los piratas también consintieron en obligarse mutuamente al trabajo y a la defensa común.
El barco partió en busca de tierras libres, izando una bandera blanca con la leyenda "por Dios y la libertad". Liberar esclavos era su mayor preocupación: en su ruta por la costa occidental de África se cruzaron con un barco negrero holandés y lo capturaron. Los esclavos fueron llevados a la Victoire, donde les dijo Misson que "el Comercio de aquellos de nuestra propia Especie, nunca será agradable a los Ojos de la Justicia Divina: Ningún Hombre tiene Poder sobre la Libertad de otro" y que "él no les había eximido su cuello del galante Yugo de la Esclavitud, y afirmado su propia Libertad, para esclavizar a otros". Los africanos se unieron a la tripulación, lo mismo que algunos de los marinos del buque holandés.
LIBERTALIA
Los piratas se asentaron para convertirse en granjeros, teniendo la tierra en común: "ninguna cerca separaba cualquier propiedad particular de un Hombre". Los botines y riquezas ganados en el mar eran "puestos en el Tesoro común, el Dinero no tiene Uso allí donde todas las Cosas están en común".
Al poco de comenzar los trabajos de la construcción de Libertalia, la Victoire se encontró con el pirata Thomas Tew. Las ideas de formar una colonia libre no eran nuevas para Tew, quien había perdido a parte de su tripulación en un intento de establecer una colonia en la costa oeste de Madagascar
THOMAS TEW
Thomas Tew nació en Nueva Inglaterra, en la Costa Este de los actuales Estados Unidos, hacia 1650. Allá por 1682 navegaba en el Caribe, estando establecido en Jamaica.
En 1691 Tew compró parte del buque "Amity", y sumó a su pequeña flota a otro barco, mandado por George Drew. Ambas embarcaciones pasaron el Cabo de Buena Esperanza y viajaron hacia el norte, hacia el Golfo de Adén. Allí atacaron un velero árabe y tomaron buen tesoro: cada hombre se quedó con la fortuna de 3 mil libras esterlinas.
Regresando hacia el sur, parte de la tripulación, unos 24 marinos, decidió establecer una colonia. El resto decidió volver a América, y en el regreso se topó con Libertalia. Misson, deseando fortalecer su república, decidió enviar un buque a Guinea a capturar barcos esclavistas y le ofreció la tarea a Tew, que la aceptó.
Frente al Cabo, el "Amity" abordó un barco holandés de 18 cañones, el East Indianman. Nueve de los tripulantes holandeses se le unieron y el resto fue desembarcado. Luego, frente a la costa de la actual Angola, capturó un barco inglés con 240 hombres, mujeres y niños engrillados en las bodegas. Los miembros africanos de la tripulación descubrieron a bastantes familiares y amigos entre los esclavizados, a los que liberaron y llevaron con ellos.
También se sumó la mitad de la tripulación del barco pirata del célebre capitán William Kidd, que en una oportunidad se detuvo unos días a hacer reparaciones en su navío.
CAMPAÑAS Y DEFENSA
Tew y Misson, cada uno con un barco y 250 tripulantes, pusieron proa al norte. Frente a la costa sur de Arabia se encontraron con un gran barco indio con mil peregrinos en viaje a La Meca. Lo capturaron fácilmente sin perder un hombre (el navío apresado estaba abarrotado) y desembarcaron a todos... salvo a cien muchachas de entre 12 y 18 años, que los piratas reclamaron para tener relaciones. Misson, viendo los llantos de las adolescentes y sus familiares, estuvo a punto de desistir de la idea, pero sus hombres se lo impidieron.
Sus siguientes campañas también terminaron en éxito. Cuando una flota de cinco navíos portugueses atacó la república, los piratas hundieron dos de los barcos y capturaron uno; dos pudieron escapar. En una ocasión se envió a un navío a levantar un mapa de la costa, lo que se aprovechó para instruir a los esclavos liberados en la navegación y el manejo del idioma francés. La elección de la tripulación fue fiel a los principios de la república: se formó con 50 blancos y 50 negros.
EL FIN
Thomas Tew volvió a América y se retiró en Rhode Island. Sus hombres se dispersaron, pero como siempre sucede con los piratas en tierra, pronto malgastaron el dinero. El llamado de los mares era muy fuerte, y sus hombres convencieron a Tew de volver a las correrías. En la boca del Mar Rojo perseguían barcos indios cuando el capitán murió de un disparo en el vientre. Sus cuarenta hombres, horrorizados, se rindieron sin resistencia.
RÉQUIEM
La tradición libertaria de Libertalia y otras aventuras similares fue recogida por algunos grupos con ideas trotskistas o anarquistas, como el de Hakim Bey, seudónimo del filósofo y escritor norteamericano Peter Lamborn Wilson. Su concepto de las Temporary Autonomous Zones o TAZ (Zonas Autónomas Temporarias) surge en parte de rever la historia de las utopías piratas.
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